CarbOliva, empresa perteneciente a Jaén por Industria, es sinónimo de innovación, sostenibilidad y futuro del olivar, ya que revaloriza la biomasa al transformarla, por un lado, en energía térmica limpia y, por otro, en carbón vegetal, cisco o biochar.
Esta entidad, ubicada en el complejo de Coosur en Puente del Obispo, convierte cada campaña entre 12.000 y 15.000 toneladas de hueso de aceituna limpio y seco o de orujo extractado (orujillo) de Coosur en 6.000 a 8.000 kilos/hora de vapor que requiere la extractora de aceites y al mismo tiempo produce de 4.000 a 5.000 tm de biochar al año. Es decir que produce parte de la energía que se necesita a la vez que genera un producto que es muy beneficioso para la agricultura.
Álvaro Espuny, gerente de la firma, explica que el proyecto de desarrollo futuro de CarbOliva consiste en sustituir los hornos que están instalados en los secaderos de orujo, por otros de pirólisis cuya energía térmica es limpia porque no arrastra partículas de ceniza que es necesario depurar para cumplir la normativa. “Aparte de resolver el problema de las emisiones de los secaderos, el sistema de CarbOliva genera el valor añadido del biochar, que tiene muchas ventajas si se aplica en la agricultura para regenerar suelos”, informa Espuny. Y añade: “Gracias a su microporosidad almacena más de su peso en agua o retiene nutrientes que de otra forma quedarían fuera del alcance de las raíces”, pone de relieve, añadiendo otros beneficios del biochar como que alberga y favorece el desarrollo de los microorganismos del suelo y evita la compactación y la erosión en terrenos inclinados.
Espuny indica que se trata, por tanto, de un sistema seguro de retener carbono en la tierra y evitar que pase a la atmósfera en forma de dióxido de carbono. CarbOliva prevé reducir el precio del biochar al recibir la certificación EBC (European Biochar Certificate) que le permitirá participar en el mercado voluntario de derechos de emisión.
El origen de CarbOliva, que se abrió hace 4 años, se remonta a la vinculación familiar de Espuny con el olivar y la valorización de sus subproductos desde varias generaciones atrás. Hace 100 años Daniel Espuny Aleixendri, abuelo de Álvaro Espuny, se estableció en Linares-Baeza con una extractora de orujo mayor que la que había inaugurado en 1917 en Osuna (Sevilla). Más tarde creó otra extractora en Lopera. Los hermanos de Daniel, Agustín, María Cinta y Juan, pusieron en marcha extractoras también en Martos y en Castellar, después de hacer una primera en Puente Genil y en Morón de la Frontera. En los años 60, Benjamín Espuny Solsona, tío de Álvaro Espuny, creó la refinería de oleínas en Linares-Baeza también. La trayectoria familiar ha aportado, por tanto, un gran conocimiento del sector a Álvaro Espuny que buscando soluciones que aportaran mejoras a las emisiones de los secaderos, sin tener que hacer grandes inversiones en cogeneraciones con gas natural o electrofiltros, pensó en crear la empresa.
Carboliva se fundamenta en varios valores que les permiten seguir creciendo y evolucionando como empresa para satisfacer a sus clientes en armonía con el medio ambiente: la innovación, la calidad, la economía circular y la sostenibilidad.

En cuanto a la innovación, cuentan con un moderno sistema para la producción de carbón vegetal y la posterior reutilización del calor residual, en continuo, de esta manera se evitan emisiones a la atmósfera y generan energía limpia. La calidad es otra de las premisas de esta empresa, que cuenta con sistemas de control integrados que le permiten conseguir un producto homogéneo que supera los estándares de calidad más exigentes de la Unión Europea. Con respecto a la economía circular y la sostenibilidad, Espuny subraya que se trata de la razón de la existencia de la empresa: “Aportamos soluciones sostenibles tanto para la producción del aceite como para la fabricación del carbón vegetal, y esto es el ejemplo perfecto de economía circular: 0 residuos, 0 desforestación y emisiones neutras”, pone de relieve.
Los principales clientes actualmente de CarbOliva son fabricantes de briquetas para barbacoas, de acero verde, o de compost, así como agricultores que quieren dar un impulso a sus fincas mejorando el contenido en carbono de sus suelos con los beneficios que conlleva.
Sobre su pertenencia a la plataforma Jaén por Industria, Espuny considera que es positiva, puesto que tiene como objetivo fortalecer e impulsar el sector industrial de la provincia. Precisamente sobre Jaén indica que tiene grandes recursos y por lo tanto, ofrece grandes ventajas para las empresas que trabajan en el sector del aceite: “Por su orografía ofrece grandes posibilidades para construir grandes balsas a las que bombear agua en horas valle y turbinarla en horas punta ayudando a la sustitución de las centrales de ciclo combinado”, sugiere. Como crítica constructiva indica que debería mejorar sus infraestructuras de carreteras y de ferrocarril.




